Un sorprendente optimismo
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Un sorprendente optimismo

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Un sorprendente optimismo

23/05/2019

Para quienes escucharon a diversos empresarios que expusieron su visión sobre México en el Foro organizado por Americas Society/Council of the Americas y la Secretaría de Hacienda, “Impulsando el Potencial Económico de México”, les quedó claro que diversas empresas extranjeras están más optimistas de lo que usualmente se cree.

En el Foro participaron, además el secretario Urzúa; el canciller Ebrard; el subsecretario Herrera, de Hacienda y la subsecretaria De la Mora, de Economía.

Estuvo Carlos Salazar, presidente del Consejo Coordinador Empresarial y directivos de empresas como Walmart, ATT, Mexichem, MetLife, el fondo soberano Temazek y la energética AES.

Ni siquiera en sectores tan complejos y con cambios de reglas como el energético, se consideró que ya no hubiera condiciones para que las empresas privadas siguieran invirtiendo.

En un panel que me correspondió moderar se señaló que uno de los hechos que las empresas aprecian más es la certidumbre, la claridad de las reglas. “Uno puede decidir si invierte o no a partir de conocerlas, pero lo peor es la incertidumbre”, señaló uno de los participantes, quien ponderó los mensajes que habían enviado Urzúa, Ebrard y Herrera.

Pero señaló que esa precisión y claridad no es lo que se escucha en las “mañaneras” por parte del presidente López Obrador.

Esta inconsistencia representa uno de los mayores enemigos de la inversión, se señaló.

En otro panel se explicó que no resultó sorpresivo el que la actividad económica estuviera a la baja, pues es natural que cuando comienza un nuevo gobierno, los procesos sean más lentos, pero de modo natural se espera que se normalicen las circunstancias.

Las perspectivas dominantes para 2020 fueron más positivas.

Se asume que en el arranque de sexenio las cosas sean más difíciles y lentas, pero ninguno identificó obstáculos insalvables para la inversión en los siguientes años.

Pregunté por la razón por la cual consideran que las empresas extranjeras tienen una visión más optimista de México que las corporaciones locales. La respuesta fue el nivel de riesgo. “Es diferente tener en México un 3 a 4 por ciento de los activos totales a un 80 por ciento”. En el primer caso, se puede tener una actitud más tolerante al riesgo.

En el segundo, hay una atención mayor a factores, incluso, de corto plazo.

Creo que además de esa explicación, hay una implicación emocional en el caso de los empresarios locales, de la cual carecen los empresarios extranjeros, que son más fríos y distantes a la hora de tomar sus decisiones.

Déjeme comentarle finalmente que se ponderó la relevancia de que sea ratificado el T-MEC pues, por ejemplo, empresas de la industria automotriz y de autopartes, no pueden tomar sus decisiones hasta que esté resuelto el marco comercial que estará vigente.

La apreciación generalizada es que en el momento en el que esté ratificado el Tratado con Norteamérica, habrá una “explosión” de inversiones que están esperando precisamente esa definición.

Hay muchos otros obstáculos para la inversión. Quizás la inseguridad sea el mayor de ellos.

Pero, dentro de los que están al alcance, una pronta ratificación del T-MEC, puede marcar la diferencia.

Pero, como le he comentado, ese proceso no será un ‘día de campo’ para México.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.