Cuando la guerra enclaustra a niños mexicanos
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Cuando la guerra enclaustra a niños mexicanos

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Cuando la guerra enclaustra a niños mexicanos

28/05/2019
Actualización 28/05/2019 - 11:49

La Secretaría de Educación del Estado de Michoacán publicó a las 23:27 horas del domingo un aviso en Facebook.

El mensaje es el siguiente:

“#Importante. La Secretaría de Educación en el Estado informa que las actividades escolares en las escuelas de educación básica, media superior y superior en el municipio de Zamora, se desarrollarán con normalidad este 27 de mayo de los corrientes, es decir, que no habrá suspensión de labores, por lo que solicitamos a los estudiantes de todos los niveles educativos presentarse con normalidad a sus clases”.

Cuando se publicaba ese mensaje, los habitantes de Zamora revivían el terror de una pesadilla que les envolvió hace ocho años. La ciudad michoacana fue objeto de un ataque, sangriento pero, sobre todo, desinhibido, por parte de criminales que viajaban en una caravana de autos con las siglas del Cártel Jalisco Nueva Generación. Y sólo era el último de episodios violentos que han sacudido a esa comunidad desde principios de abril.

Durante el fin de semana pasado, policías de Zamora fueron cazados en distintos puntos. Y la población quedó a merced de los criminales.

Pero eso no le importó a las autoridades de Michoacán, que decretaron una normalidad de la que no son capaces de dotar a su población. Así que algún burócrata en Morelia solicitó que todos los estudiantes de Zamora fueran a clases. El llamado, sabiamente, fue desatendido.

En el WhatsApp y en Facebook se pudieron leer desde la noche del domingo mensajes como estos:

-Colegio Salesiano Colón de Zamora: “Atento aviso a Padres de Familia. Debido a la incertidumbre de algunos padres de familia sobre la situación de inseguridad que estamos viviendo en nuestra ciudad, les informamos que el día de mañana (lunes 27 de mayo) SE SUSPENDEN OFICIALMENTE LAS CLASES, sin embargo el personal del colegio estará laborando de manera normal para atender cualquier situación ordinaria”.

-Centro Educativo CreSer: “Aviso Importante. Mañana lunes 27 de mayo. SUSPENSIÓN”.

-La universidad católica UNIVA: “Aviso Urgente. Por consenso de algunos concejales, docentes y administrativos, previamente; por seguridad se suspenden las clases de hoy lunes 27 de mayo por la mañana. Favor de pasar la voz”.

-Colegio Zamora, A.C.: “SUSPENSIÓN DE CLASES. Debido a los lamentables acontecimientos de violencia suscitados en nuestra ciudad, por disposición oficial se suspenden las clases el lunes 27 de mayo de 2019”.

-Cumbres. Comunidad educativa: “Por razones de seguridad, mañana se suspenden clases en todos los niveles”.

Algunas de las pocas escuelas que sí tuvieron clases este lunes, anunciaron que el martes, a pesar de que la ciudad ha sido tomada por el Ejército –ayer camionetas llenas de soldados patrullaron ostentosamente las calles zamoranas– suspenderán actividades.

Otra vez Zamora, otra vez Michoacán. El recordatorio de que las estrategias gubernamentales que no son sino ocurrencias o voluntarismo, nunca resuelven gran cosa.

Otra vez Zamora y otra vez Michoacán: otra vez con autoridades que viven en otra dimensión, que como no ven amenazada su integridad creen que es más importante dar una apariencia de que tienen todo bajo control.

Por fortuna, la gente sabe más. Saben que la autoridad en Michoacán, y en varias partes de México, no tiene autoridad. Que los que imponen condiciones son los criminales. Que en la tierra de las autodefensas pasaron los años desde aquel conflicto y nunca se construyó una policía profesional, nunca se conjuró la amenaza de los grandes cárteles.

Y por ello, la Secretaría de Educación de Michoacán ya puede decir misa, que los padres y las madres de Zamora tendrán el buen juicio de esconder a sus hijos de la guerra.

Esconderlos, al menos momentáneamente. Porque una cosa es no sacarlos a la calle, no llevarlos a las escuelas, y otra muy distinta es protegerlos de la ausencia del gobierno, del poderío del crimen y de la apatía de buena parte del país, que está en otros temas menos en el de la exigencia por la seguridad y la paz.

Ayer en la mañanera no se pronunció la palabra Zamora. Y de Michoacán, porque la violencia de las últimas semanas en ese estado va más allá de la ciudad fresera, apenas si se dijeron vaguedades.

Que si ya van a mandar la Guardia Nacional, que si Durazo “lo está considerando seriamente”, que si ya habló con el gobernador...”. Vaguedades.

Lo real es que en México hay un conflicto armado que impide, en Zamora hoy pero mañana en cualquier parte, que niños y jóvenes vayan a la escuela. Y la autoridad (es un decir) cree que a eso debemos llamarle “normalidad”.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.